DOSIS DIARIA
- Danuvis L. Samaniego

- 9 abr 2018
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 10 abr 2018
Pienso en la existencia de cada ser humano, el carrusel de emociones y todas las experiencias que vivimos a lo largo de este maravilloso viaje, y reflexiono sobre lo increíble que somos y en esa resiliencia que en algún momento de la vida aflora y nos permite hacer cosas extraordinarias.

De todo sin dudarlo, me quedo con ese nitro de adrenalina que es inyectado a través del amor… Desde mi experiencia y con el corazón abierto les confieso, que por mucho tiempo “me acostumbré” a vivir el amor en esa búsqueda intensa de seguridad y compañía, cuyas dosis claramente eran inyectadas desde fuentes externas… quizás por la familia, los amigos, la pareja o la sociedad en general, que de una u otra manera nos impronta y señala los comportamientos que son socialmente aceptados.
Tomo un momento y me pregunto: ¿Aceptable para quién?
¿Está bien o mal?... ¿A juicio de quién?
Afortunadamente la vida me ha llevado por un sendero de aceptación y descubrimiento en donde los silencios se disfrutan porque ya no significan soledad, ahora son una oportunidad de escuchar mi voz interior. Los momentos a solas, no representan añoranza por aquellos vividos en buena compañía, porque cuando se dieron los disfruté; ahora estar a solas es especial porque me permito fluir, crear, y disfrutar de lo que sea que A MI ME HAGA FELIZ.
Queridos estar en compañía es absolutamente agradable, siempre y cuando elijamos de manera saludable a esas personas con quienes vale la pena compartir nuestro tiempo y energía… La primera, la más importante elección en la vida, es decidir qué tipo de compañía quieres ser para ti mismo… ¿ese ser que se reprocha, vive de angustias y de “hubieras”? o, ese ser maravilloso, enérgico, apasionado que disfruta lo que hace, se apoya y en los momentos difíciles se anima, asumiendo los errores como parte de su crecimiento.

Si voy a estar conmigo para toda la vida, yo elijo a los segundos…
Y decido inyectarme mi dosis diaria de amor! Y tú?
Con cariño,
Danuvis
D-Quality Group






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